| POR SI NO VOLAMOS ... | |
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Aunque es poco frecuente, algunas veces no se puede volar... En tales ocasiones la gastronomía elemental y sólida de la zona es uno de nuestros consuelos infalibles. Peregrinar a la Posada de Maruja, en Liétor, a mojar con pan carrasqueño los huevos fritos con patatas al montón que hacen allí, es comparable al mejor vuelo del año. Hay otras muchas buenas alternativas, pero si todas fallan, apañamos magníficas chuletadas y guisos camperos en las barbacoas del aeródromo. El vino que hace nuestro amigo Agapito Rico en Jumilla es un buen aliado en estos casos y contribuye a que nunca decaiga el “buen rollo” que nos caracteriza y que es lo que, para nosotros, tiene prioridad absoluta en todo momento y situación. |
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